Toda actividad física aeróbica, si es realizada de forma regular, mantiene y mejora la función cerebral
Ésta es la conclusión práctica de un trabajo experimental, realizado en la National Chen Kung University, en Taiwán, cuyo objetivo ha sido investigar en el ratón qué tipo de ejercicios afectan positivamente a concretas funciones cerebrales como el aprendizaje y la memoria.
Cuando a los ratones se les permite correr a su antojo, la función cerebral, medida en cuanto a memoria y aprendizaje, mejora, pero cuando se les fuerza a correr aún más, su función cerebral mejora todavía más.
En los ratones que corren en dispositivos que les fuerzan a hacerlo más de lo que quisieran, se observan cambios moleculares en varias áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria, mientras que en los ratones a corren a su antojo presentan estos cambios en solo un área cerebral.
Para los autores, sus resultados apoyan la tesis de que diferentes formas de ejercicio induce cambios positivos en la estructura de diversas áreas cerebrales (un fenómeno conocido como “neuroplasticidad”).
Hace unos diez años, científicos del Salk Institute, en California, publicaron el hallazgo, en un trabajo experimental, de que el ejercicio estimula la creación de nuevas células cerebrales. Pero ¿qué tipo de ejercicio? ¿Debe ser un ejercicio forzado, realizado de manera regular, para que sea beneficioso? ¿Debe ser un ejercicio aeróbico?
Según los investigadores de la universidad de Taiwán, es en los ratones que son forzados a hacer una actividad física más intensa, probablemente porque condiciona una mayor actividad aeróbica de los músculos, en los que se detecta una mayor mejoría de la función cerebral.
Fuentes:
- Journal of Physiology, Septiembre, 2009-09-22
- The New York Times, 16 Septiembre 2009