A partir de los 85 años, continuar o iniciar un programa de actividad física mejora la supervivencia y la calidad de vida.
Ésta es conclusión de un estudio realizado en la Hebrew University Hadassah Medical School, en Jerusalén, cuyo objetivo ha sido examinar los efectos de continuar, incrementar o disminuir la actividad física sobre la supervivencia, la capacidad funcional y el estado de salud en los muy ancianos, nacidos entre 1920 y 1921.
El estudio se ha realizado sobre una muestra de 1.861 personas seguidas de manera prospectiva a las edades de 70, 78 y 85 años para controlar la mortalidad debida todas las causas, su capacidad funcional y su estado de salud.
La conclusión de la investigación es que, a partir de los 85 años. no tan sólo mantener un programa de actividad física regular, sino incluso iniciarlo, se asocia con un incremento de la capacidad funcional, mejora el estado de salud y alarga la supervivencia.
A pesar de que a estas edades de la vida se incrementa la probabilidad de enfermedades, aumenta la debilidad física, la dependencia de los demás y la esperanza de vida es corta, continuar, o incluso iniciar, un programa cotidiano de actividad física, aumenta la probabilidad de vivir más y mejor, así como de mantenerse físicamente independiente.
Fuente: Archives of Internal Medicine, Septiembre, 2009