Algunos de los beneficios de la natación son: resistencia cardiopulmonar, control de la presión y del sobrepeso y desarrollo de la mayor parte de los grupos musculares
El desarrollo físico de la natación, sobre todo cuando se la practica desde una edad temprana, es una excelente base para la salud del cuerpo, y también para su estética y el bienestar emocional. Puede practicarse en soledad o en equipos, en invierno o verano, al aire libre o en estadios cerrados y a casi cualquier edad de la vida.
A pesar de que la natación es uno de los deportes de menor impacto, se calcula que la resistencia del agua al movimiento es muchas veces mayor que la que presenta el aire, lo cual obliga al cuerpo a desarrollar más energía para avanzar nadando. Pero esta energía es desarrollada en una forma pareja, utilizando de una forma equilibrada brazos y piernas.
La natación tiene un bajo impacto sobre las distintas partes de nuestro cuerpo. Esto se debe a que, al estar el cuerpo sostenido o sustentado por el agua, se reduce al máximo la tensión de los huesos y las articulaciones.
Este hecho la hace preferible a casi todos los demás deportes competitivos. La carrera, parte esencial de muchos deportes, provoca un fuerte impacto sobre las articulaciones, en especial las rodillas y tobillos. Comparándola con ella, la natación no sólo no tiene esa consecuencia sino que fortalece los tejidos articulares previniendo problemas. Por eso, nadar mejora la postura corporal y desarrolla la flexibilidad más que la mayoría de los deportes.
No es necesario ser un niño para disfrutar de los beneficios de la actividad física en el agua. Entre las muchas actividades que podemos desarrollar en contacto directo con ella, la de mayores beneficios para el organismo y la mente es la natación. Aunque no sepamos desarrollar un estilo correcto y elegante, el simple hecho de jugar en el agua será un ejercicio estimulante y sano.