El invierno puede desmotivar a los más entusiastas deportistas. Y si no estás motivado, es muy fácil dejarse llevar por la pereza y guardar el equipo de gimnasia junto a tu ropa de verano. Pero es bueno saber que mantener la rutina deportiva en invierno es muy gratificante.
Una cosa es segura: el ejercicio físico realizado al aire libre es una cura para la fiebre y la gripe. Además aumenta la energía que a veces hemos perdido ante un día de mal tiempo. También refuerza nuestro sistema inmunológico: hay estudios que demuestran cómo personas que realizan deporte de forma moderada reducen sus gripes un 20/30 por ciento en relación a los no deportistas. Y si en invierno ya estás en forma, no tendrás que correr para ponerte a punto para la playa.
Muchos expertos afirman que casi todos podemos hacer ejercicio al aire libre en invierno, incluyendo a personas con asma y problemas de corazón. Pero si tiene dudas, consulta a tu médico de cabecera.
Es importante no abrigarse mucho, típico error en el que caemos todos. Lo aconsejable es equiparse por capas, que uno se va sacando a medida que empieza a sudar, y te las vuelves a poner cuando las necesites.
Beber mucho liquido es necesario (agua o bebidas deportivas), aunque no se tenga sed. El cuerpo se deshidrata tanto en verano como en invierno a causa del sudor, respiración y aumento de la orina.
Con el equipo adecuado y un poco de planificación, el ejercicio al aire libre en invierno puede ser seguro, efectivo y, aunque parezca lo contrario, divertido.