Este es el resultado del estudio INVADE (Intervention Project on Cerebrovascular Diseases and Dementia) realizado en la comunidad germana de Ebersberg, en Bavaria, por los departamentos de Psiquiatría y Psicoterapia, y Neurología, de la Universidad Técnica de Munich, Alemania, cuyo objetivo ha sido examinar si la actividad física se asocia con deterioros de la función cognitiva, durante un seguimiento de 2 años.
Han participado en el estudio 3.903 personas mayores de 55 años, reclutadas entre 2001 y 2003, y seguidas durante 2 años.
En los participantes fueron evaluadas la actividad física (clasificada como no actividad), actividad moderada (menos de 3 veces por semana) y actividad elevada (más de 3 veces por semana), así como la función cognitiva (valorada por un test del deterioro cognitivo).
Los resultados han sido los siguientes:
1. En la línea de partida de la investigación, 418 participantes (el 10,7%) presentaban deterioro de la función cognitiva.
2. Después de 2 años de seguimiento, 207 de los 3.485 participantes sin déficit cognitivo al inicio de la investigación (el 5,9%) desarrollaron un deterioro de la función cognitiva.
3. Comparados con los participantes sin actividad física, el estudio estadístico muestra, en los participantes con actividad física moderada o elevada en la línea de partida de la investigación, una reducción significativa del riesgo de deterioro cognitivo al cabo de 2 años de seguimiento.
4. Un análisis estadístico, en el que se incluía únicamente los 2.020 participantes que al inicio del estudio no presentaban déficit cognitivo, ni fase inicial de una demencia, demuestra aún una mayor reducción del riesgo de desarrollar un deterioro cognitivo durante el seguimiento.
La conclusión del estudio es que en la población mayor de 55 años de edad, la actividad física, moderada o elevada, comparada con la ausencia de actividad física, se asocia, de manera independiente, con un menor riesgo de desarrollar un deterioro de la función cognitiva, después de 2 años de seguimiento.
El estudio, según sus autores, no puede explicar completamente el mecanismo de esta asociación beneficiosa entre actividad física y función cognitiva. Sin embargo, los autores recuerdan que varios factores pueden contribuir a este efecto protector de la actividad física, como son la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular (hipertensión arterial, ictus), que junto con la diabetes, son enfermedades que se asocian con el deterioro cognitivo.
Fuente: Archives of Internal Medicine, 25 de enero (www.archinternmed.com).