Los efectos beneficiosos en la salud de practicar el ciclismo son visibles a los pocos meses de su práctica habitual. Aquí tienes algunos de ellos:
- Mejora el tono muscular.
- Disminuye la presión arterial.
- Aumenta la capacidad pulmonar.
- Equilibra nuestro peso.
- Disminuye los problemas en la columna.
- Mejora las articulaciones.
El proceso de entrenamiento de un ciclista se debe desarrollar la adaptación al esfuerzo, sobre todo para aquellos que no han realizado deporte nunca. Una vez conseguido esto, deberemos seguir siempre mejorando y consolidando dicha adaptación.
Para comenzar hay que realizar pocos kilómetros por carreteras llanas e ir aumentando paulatinamente el número de días de entreno. También aumentaremos el número de kilómetros y esfuerzo de forma gradual hasta conseguir la meta deseada.
Alcanzar metas cortas en el entrenamiento aumenta la eficacia del entrenamiento.
Es aconsejable tener un buen velocímetro de bicicleta que indique el tiempo transcurrido, cadencia de pedaleo, velocidad media y distancia (total y parcial).
También es interesante llevar un pulsómetro que controle el ritmo cardiaco, aparato que sirve como la mejor referencia para un buen entrenamiento.
Como en todos los deportes es bueno calentar antes del entrenamiento y enfriar después del mismo. El tiempo aconsejable para estos dos periodos debe ser como mínimo de 10 minutos.
Las épocas de primavera y otoño son idóneas para iniciarse en este deporte. Reservaremos el verano con sus temperaturas extremas para personas con un grado de entrenamiento alto.
Pero sea invierno o verano, cualquier momento es bueno para disfrutar de un agradable paseo en bicicleta.
Enlaces de interés
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- Federación Española de Ciclismo: web oficial de la Real Federación Española de Ciclismo.