En mujeres en la menopausia, sedentarias y con exceso de peso, la mejora de la calidad de vida mediante ejercicio físico depende de su dosis, y no de la pérdida de peso.
A esta conclusión llega una investigación publicada en los Archives of Internal Medicine del 9 de Febrero de 2009 por miembros de las universidades norteamericanas de Louisiana, South Carolina y North Texas.
El objetivo de la investigación ha sido comprobar si la relación ya establecida entre la mejora de la calidad de vida y el ejercicio físico regular depende de la “dosis” de éste ejercicio, es decir de su cuantía, intensidad y frecuencia.
Han participado en la investigación 430 mujeres en plena menopausia, que llevaban una vida sedentaria, con un índice de la masa corporal (IMC) entre 25,0 y 43,0, y con presión arterial sistólica elevada.
Las participantes fueron asignadas de manera aleatoria de la siguiente manera: 92 mujeres a un grupo de control que no haría ejercicio físico regular. Las restantes se asignaron a 1 de 3 grupos que realizarían un programa de ejercicio físico regular: 147 a un grupo de ejercicio físico regular con un gasto energético de 4 kilocalorías por kilo de peso por semana; 96 a un gasto energético de 8 kilocalorías por kilo de peso, por semana; 95 a un gasto energético de 12 kilocalorías por kilo de peso por semana.
La calidad de vida fue medida mediante un doble cuestionario (SF-36) físico y mental: la calidad de vida física consta de 4 escalas:
1- funcionamiento físico,
2- limitaciones por problemas físicos,
3- dolor corporal y
4- percepción general del estado de salud;
y la calidad de vida mental de otras 4 escalas:
1- limitaciones por problemas emocionales,
2- función social,
3- vitalidad y
4- estado mental.
Los resultados fueron los siguientes:
- Los cambios en todos los aspectos, físicos y mentales, de la calidad de vida dependen de la “dosis” del ejercicio físico regular efectuado, en una relación que se puede calificar de dependiente de la dosis.
- Las “dosis” más altas de ejercicio físico se asociaban con las mejorías más elevadas de la calidad de vida, tanto física como mental.
- Las modificaciones conseguidas en el peso corporal no afectan a la asociación entre ejercicio físico y calidad de vida.
La conclusión es que la mejora en la calidad de vida inducida por el ejercicio físico depende de la dosis de este ejercicio y es independiente de los cambios en el peso corporal.
Fuente: Archives of Internal Medicine